CUNA DE VIDA, ECO DE AUSENCIA
« Quizás una casa demasiado alta —¡Ah, la aristocracia! — desea el pequeño chochín. La alondra no se avergüenza de construir sobre la tierra su modesta casa » . (Emily Dickinson, Para cada pájaro un nido , 1859) Un relieve del sepulcro del infante Alfonso en la Cartuja de Miraflores, obra de Gil de Siloé, 1489-1492. Cortesía de José Carlos Sanz Belloso Como el primer hogar, el nido abriga la nueva vida, pero otras veces evoca el vacío de lo que se ha perdido sin remedio. En el primer caso, anidar puede ser contemplado como regeneración y esperanza, incluso cuando la vida parece abrirse paso en las condiciones menos propicias. El punto de vista humano ve en ello el testimonio de una renovación siempre posible. La llegada de la golondrina a su nido de antaño o el regreso del canto del cuco (aunque éste no anida, precisamente) son buenas muestras de cómo hemos asociado el retorno de la vida a la reaparición del pájaro en su nido. Nido de golondrina común. Eugenio Bet...