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PARA LA IMAGINACIÓN (I)

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  Dos páginas con diversos monstruos en el “ Buch der Natur” de Konrad von Megenberg, en un manuscrito del siglo XV   En cuestiones de fantasías zoológicas, la variedad de seres marinos es incontable y  ha elevado la imaginación a alturas inigualables debido al desconocimiento de la amplitud de los mares. Y en cuanto al terror que provocan las criaturas que se arrastran, los reptiles, toda una analogía diabólica, tienen pocos rivales. La imaginación ha tenido más dificultades con las aves, pero incluso a las que son presentes y concretas no había problema en atribuirles todo tipo de hábitos extraños, como hemos tenido ocasión de ver muchas veces. No obstante, no han faltado fantasías volátiles dotadas de caprichos morfológicos y metamorfosis asombrosas. La conjunción de la forma humana con las aves es, en apariencia, muy fácil porque basta con ajustar unas alas, como en el caso de los ángeles: aplicado a las bestias, este tratamiento es muy antiguo (los toros alados d...

HORROR VACUI

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  “ Cúmulo de universos vivos y minúsculos, cosmos vegetal donde la materia es completamente ahogada por la forma ." (Michel Tournier, Vendredi ou les limbes du Pacifique , 1967 ) Henri Rousseau, "el Aduanero", La encantadora de serpientes, 1907, Museo de Orsay Hay dos regiones que pensamos hirvientes de vida. Una, imaginaria, el Paraíso y sus múltiples encarnaciones; otra, en cierto modo no menos imaginaria, el Trópico, quizás más rebosante para el oído que para la vista. Al que le guste contraponer clasicismo y barroco, no tiene más que imaginar el contraste entre el paisaje cultivado, domado y ordenado, de un equilibrio que parece concertado, con la selva tropical, informe y confusa. Si hay un lugar que nuestra imaginación llena de una vida abigarrada, ese es la selva, el culmen de lo salvaje, como si un demiurgo barroco hubiese imaginado todo tipo de combinaciones extrañas. La selva, furor de formas y colores, es cambiante, como Circe, sobre todo por las más móvile...

NOCTURNA AVIS (y V): FUNEREA ET MALEFICA

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  “¡Salve, ahí en el torreón del castillo, vosotros búhos reyes cantarines que caéis con la luna sobre los rostros vacilantes y los peludos muertos de la cañada!” (Dylan Thomas, Prólogo ) Picasso, Búho de la silla, 1947, Museo Picasso, Barcelona  La fealdad, especialmente la fealdad moral, parece una objeción a la vida, su refutación, incluso. Y así, la fealdad del ave nocturna fue uno de los emblemas del pecado, de modo que, en los bestiarios medievales, representa a aquellos que prefieren la oscuridad a la luz: lo que era externamente horripilante debía de ser moralmente odioso: monstrum in fronte, monstrum in animo . A veces, esta referencia se aplica a los pecadores en general, a los servidoes del diablo o a los judíos en particular (véanse los rostros de los sayones en las escenas de la Pasión de Cristo).  Los hagiógrafos medievales entablaron una lucha contra el viejo fondo de creencias tradicionales, resurgido sobre las ruinas del paganismo romano. Entre e...