DE LA SENCILLEZ Y LA PUREZA
Vaya, palomas en la hierba Gertrude Stein Paloma de la cultura Cícládica, 2700-2300 a.C., George Ortiz Collection En contraste con el título de esta entrada, para nosotros, los urbanitas del presente, la paloma es una molestia en nuestros aleros, más sucia que pura, más vecina enojosa que compañera, casi una plaga. La reputación de la paloma, pese a no ser un ave nocturna ni vivir en las cloacas, absorbe la imagen de la rata como animal de alcantarilla, el villano de la fauna. Con el tiempo, ha pasado a ser "un lobo con piel de cordero": amigable, encantadora, pero, en el fondo, una amenaza. Es curioso que a fines del XIX, el malo de la ciudad era el gorrión, al que se veía como usurpador del espacio que correspondía a la paloma, hasta el punto de que la ciudad de Nueva York, al menos desde 1886, pagaba por cazarlos, mientras las palomas estaban protegidas. Pero pronto la imagen de la paloma fue cambiando en aras del higienismo moderno, con sus exageraciones incluidas, y c...