LLAMEANTE
Fotografía de Maxime Légaré-Vézina, Flamenco común (Phoenicopterus roseus) en la Camarga-Parc ornithologique du Pont de Gau, Francia Una planta algo extravagante, pero garbosa, un pico que parece un apéndice de carnaval y un color acariciador para la vista, dieron al flamenco un atractivo irresistible en la Antigüedad. Phoenicópteros era su nombre griego, que deriva de combinar las palabras φοῖνιξ ( phoinix , «de color escarlata»), y πτερός ( pteros , «alas»). Aristófanes, en Las aves , emplea ese adjetivo sustantivado para designar a un ave lacustre de plumaje purpúreo: φοινικόπτερος, que tradicionalmente se ha identificado con el flamenco rosado o flamenco común. El latín incorporó la palabra: phoenicopterus . Sufrió cierta confusión con el ave Fénix, por su extraña forma, por el color, que parecía ígneo, propio de un ave solar y, porque era una especie identificada con Egipto donde, a su vez, se situaban el culto al sol y el origen del Fénix. El flamenco era, ...