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ENTRE CARDOS

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  Qué aire sobre su frente: Negro y rojo, amarillo y blanco ( Ossip Mandelstam , Mi jilguero, 1938) Carduelis (jilguero), miniatura de “Der naturen bloeme”, de Jacob van Maerlant, c. 1340-1350, Biblioteca Real de los PPBB De todos los discípulos que pasaron por el taller de Rembrandt, Carel Fabritius fue el que desarrolló un estilo más personal y, sin duda, el de mayor altura. Su vida fue corta y su muerte, repentina y trágica, porque fue víctima del conocido como “ trueno de Delft ”, la explosión del polvorín que arrasó gran parte de la ciudad, en 1654, y que lo aplastó bajo el techo del estudio junto a su ayudante y al hombre que estaba posando para un retrato. Ello ha limitado su catálogo a once pinturas confirmadas y otras pocas discutidas. En vida tuvo un especial prestigio por su uso del trampantojo, del que El jilguero es un ejemplo acabado. Parece que trabajó en esta obra poco antes del desastre porque la tabla tiene algunas abolladuras que serían efecto de la explosión...

CUPIDITAS

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  Postal de la empresa Arcade, Chicago, 1920, advirtiendo al pajarito  En el arte, los pájaros suelen decirnos lo que los personajes humanos no pueden. En el ámbito del erotismo, ese mensajero siempre fue más necesario, sustituyendo la exhibición de los deseos culpables, de los temores inconfesables, de los placeres privados –que siempre caen en la tentación de hacerse públicos-, por un juego que, pese a ser ambiguo, a veces no lo es lo suficiente. El desarrollo de la pintura al óleo está íntimamente ligado al naturalismo y éste, asumiendo que los comitentes del arte eran, básicamente, hombres, estuvo al servicio de la representación fiel de la carne femenina.  L a exhibición de los desnudos en la mitología solía ser una excusa para el voyerismo. El placer de la vista, atributo máximo de la pintura, puede invitar a sumarse a los otros sentidos, pero el invitado principal es la imaginación. Encontramos diversas maneras de asociar los pájaros a los placeres de la carne. A...